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¿Y si un dron fuera Gran Hermano?

En muy poco tiempo los drones han invadido el espacio aéreo mundial y parecen tener un infinito abanico de usos. Por ejemplo, en varios países ya se han estrenado drones repartidores de pizzas que traen a domicilio el famoso plato italiano. Sin embargo, el uso de la tecnología dron no siempre es pacífico y puede plantear numerosas cuestiones jurídicas, éticas y de seguridad.

El año anterior, el periódico La Voz De Galicia relataba como en un supermercado de Galicia se usó por primera vez en España un dron para tareas de videovigilancia. Los clientes y empleados miraban para arriba cuando se acercaban los nuevos vigilantes voladores sin saber que presenciaban el estreno del primer dron de vigilancia de vuelo en recintos interiores cerrados del país.

Los drones están tomando cada vez más importancia. Pueden llevar cualquier tipo de sensores (imágenes, sonidos, térmicos, etc.). Indudablemente los drones equipados de este tipo de sensores están recolectando datos personales de los ciudadanos por lo que es menester preguntarnos cómo proteger dichos datos personales.

Desde un punto de vista jurídico, un dron civil podría definirse como una aeronave reutilizable con fines no militares que navega sin tripulación y controlado de manera remota siendo capaz de auto mantenerse en el aire.

Durante la conferencia sobre “Drones y videovigilancia” organizada del pasado 12 de junio de 2017 por el Ilustre Colegio de la Abogacía, el ponente Albert Chiva, abogado especialista en la materia, explicó cuál es el marco jurídico aplicable a la tecnología dron.

La falta de legislación específica para el uso de drones no es excusa para pisotear nuestro derecho fundamental a la intimidad. En efecto, la falta de regulación específica no implica vacío legal. “No es tiempo de nuevas regulaciones sino tiempo de interpretaciones y aplicaciones de lo que ya tenemos”. Los drones de videovigilancia deben acatar la siguiente normativa:

  • La normativa de videovigilancia: Instrucción 1/2006, de 8 de noviembre, de la Agencia Española de Protección de Datos, sobre el tratamiento de datos personales con fines de vigilancia a través de sistemas de cámaras o videocámaras.
  • La normativa de protección de datos personales: Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD).
  • La normativa sobre el derecho fundamental a la intimidad: Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil al derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y propia imagen.

Sí que es cierto que dicha normativa sufre algunas limitaciones, como por ejemplo el hecho de que la norma de videovigilancia estaba pensada para el caso de cámaras estáticas con ángulos muertos. El dron no tiene estos impedimentos. Por tanto, el gran reto de los juristas es saber interpretar y aplicar las normas que ya existen.

Ahora bien, un grupo de trabajo sobre drones de la Dirección General de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea está estudiando una nueva regulación a nivel comunitario sobre drones, que se pretende implantar próximamente. Se está trabajando para que, desde la fabricación del dron se incluye tecnología con el fin respetar la LOPD y que se incluyan manuales e instrucciones para respetar la normativa. 

David Figueras, Socio Director de SF Abogados