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Crece la preocupación por los algoritmos online

Hay preocupación en la Comisión Europea por el uso de algunos programas digitales. Particularmente, están en la mira aquellas aplicaciones que gestionan tarifas online. Al parecer, están incurriendo en prácticas poco éticas, de cara al mercado.

Es probable que algunas compañías se estén aprovechando de los vacíos en la legislación. Las normas actuales regulan las prácticas y los acuerdos realizados entre seres humanos. Con la aparición de la inteligencia artificial, las leyes tradicionales se muestran insuficientes.

Es precisamente esa grieta legal la que ha animado al uso de algoritmos de una forma cuestionable. Hay razones para pensar que pueden estar infringiendo la lealtad en las prácticas competitivas. Esto fue lo que llevó a la Comisión Europea a dar una voz de alerta.

LOS ALGORITMOS Y LOS PRECIOS

Lo que la Comisión Europea detectó es que hay medios para disponer de la información sobre precios, en tiempo real. Esto parece haber desatado una actividad problemática. Se trata de que los propios algoritmos coordinan la coincidencia de dichos precios. Es una práctica de tipo “cártel”.

En otras palabras, los medios electrónicos unifican los precios ofrecidos por distintas empresas. En muchos casos, se homogeneízan en función del precio más alto. Esta práctica, por supuesto, hace que la libre competencia desaparezca. El consumidor, entonces, queda sujeto a la decisión concertada de las empresas. Quedan menguadas sus posibilidades de hacer una elección real de compra.

El problema es que todo esto se hace con independencia de los individuos. Son los bots los que realizan esas operaciones. Por lo tanto, no es clara la responsabilidad de quienes los ponen en funcionamiento. Sin embargo, desde el punto de vista legal, esto no está penalizado.

UN ALGORITMO PARA VENDER MÁS

Otros de los algoritmos que causan cierta inquietud están enfocados directamente a las ventas. La empresa Neuronalbite de España ha desarrollado un sistema que opera en ese sentido. Eventualmente implica una manipulación de los consumidores.

En este caso, el algoritmo analiza el comportamiento de los usuarios en las tiendas electrónicas. El sistema está en capacidad de hacerle un seguimiento a la navegación del usuario. Identifica sus patrones de compra. Cruza esa información con el comportamiento de usuarios anteriores. A partir de esto, realiza predicciones.

El objetivo final es inducir al usuario a que haga determinadas compras. Se parte de la idea de que muchas de estas se hacen por impulso. Con base en ello y en el comportamiento analizado, se le lleva a que encuentre ciertos productos. Obviamente son aquellos que tienen mayor probabilidad de ser adquiridos por ese usuario específico.

EL ALGORITMO DE GOOGLE

El algoritmo de Google impone una serie de parámetros a todos aquellos que tienen una página en la web. Son criterios que deben cumplir para aparecer en los primeros sitios, durante una búsqueda. Se dice que este algoritmo cambia unas 500 veces al año. Por eso solo se llega a conocer parcialmente.

Aparentemente, Google premia a las webs de mejor calidad. Las que cumplen con los parámetros definidos en su algoritmo, aparecen en la primera página de búsqueda. Sin embargo, esos criterios de calidad son impuestos por Google. En principio, las páginas premiadas por Google son las que se ajustan a sus pautas. No necesariamente las de mejor contenido.

Pese a todo, actualmente nadie puede pasar por alto el algoritmo de Google. Al menos si se quiere sobrevivir en la red. En todo caso, este sistema sí contribuye a castigar a las peores páginas. Básicamente penaliza los contenidos duplicados. También el exceso de publicidad. Esto mejora globalmente la calidad de lo que se publica.

Redacción SF Abogados