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El beneficio de practicar deporte en equipo y su reflejo en el mundo profesional

La vida de un deportista está llena de retos, desde el inicio en un modesto club de pueblo, los niños tienen que trabajar para ser protagonistas en el deporte que practican. A medida que crecen y se desarrollan tienen que mantenerse en forma y seguir siendo competitivos. Un reto enorme sobre todo en el sistema deportivo americano, en el cual, los deportistas que no pueden permitirse pagar la universidad deben ser auténticos “cracks” para conseguir una beca y poder estudiar.

Trofeo Prícipe de Asturias

Un profesional, en cualquier ámbito de trabajo, a menudo tiene que enfrentarse a numerosos retos como el estrés, el trabajo bajo presión, la dificultad de trabajar en equipo y la toma de decisiones en un momento dado, asumiendo las responsabilidades que todo ello conlleva. Del mismo modo, un niño que juega al fútbol y compite en una final de un campeonato de España de categoría de alevines por ejemplo, debe ser parte de un equipo, ser respetuoso con sus compañeros, acatar las órdenes del entrenador, ser disciplinado y en el campo soportar la presión, tomar decisiones en cuestión de segundos y templar los nervios en momentos críticos, por ejemplo momentos antes de lanzar un decisivo penalti.

Las similitudes entre un deportista de alto nivel y un trabajador de cualquier otro ámbito son muchas, como se puede apreciar. A fin de cuentas, un deportista profesional, se dedica por entero a su deporte y hace de él su modo de vida, con lo cual se convierte en un trabajador lato sensu.

Una vez la vida del deportista llega a su fin, debe enfrentarse a la nueva realidad, entrar en el mercado laboral, adquirir nuevos conocimientos y habilidades y, en definitiva, volver a empezar. Es obvio que los mejores futbolistas del mundo no pasarán por este proceso casi nunca, pero la gran mayoría de deportistas si pasará este trance.

Trofeo Príncipe de Asturias

Sin embargo, a pesar de la falta de conocimientos técnicos, de experiencia o simplemente de estudios no es motivo para pensar que un deportista no está preparado para ser competente en un puesto de trabajo.

Las cualidades que todo buen deportista tiene: competitividad, afán por ganar, facilidad para trabajar en equipo, gran capacidad de concentración, disciplina, orden, un nivel de compromiso elevado, capacidad de soportar estrés y altos niveles de presión y sobretodo, saber trabajar mediante objetivos.

A fin de cuentas, los conocimientos se pueden adquirir, las aptitudes, se pueden desarrollar, perfeccionar y mejorar, lo valioso en un trabajador, en un profesional, son sin duda sus ACTITUDES.

Juan Curbelo Cabrera, Team Manager de Milcontratos.com